Desprogramada
Estar "Desprogramada" es libertad absoluta, libertad para sentir desde las profundidades, es pensar con total pureza mental, actuar desde la férrea voluntad, es como dar una paso fuera de la caja. Se mira desde otro espectro, se siente distinto, se tintinea bajo una luz renovada. Desprogramarme exigió aguerridas entregas para reconstruirme. No quiero palabras ostentosas o lisonjeras para definir como es “Desprogramarme” la única vía que me permite ser precisa y real para narrar el hecho es recurriendo al bagaje lingüístico que poseo. Desprogramarme es ir hasta los cimientos de mi naturaleza para volver a colocar piedra a piedra, pegar ladrillo a ladrillo hasta elevar paredes impenetrables, paredes sujetadas por trabes sólidas e inamovibles resguardando mi naturaleza, naturaleza incorruptible capaz de sentir, pensar, actuar o elegir por cuenta propia, andamio de mi prodigiosa libertad. Y digo prodigiosa porque uno hace milagros cuando se está desprogramado. Ser libre es una expansiva responsabilidad que no se fractura, dobla o debilita y en ningún momento se le compare con libertinaje, hacer de la vida un papalote, volando sin dirección alguna. Ser libre es la joya de actuación más preciada lograda a base de entrega lo avala la cantidad de experiencias vividas a lo largo de decadas para desprogramarme, la incesante entrega para comprender porque este cerebro colapsaba, por donde diablos me programaron que no hallaba salida. Cuantiosos actos fallidos e intentos para sentirme saludable al grado de mandar todo al tinaco de las aguas negras, entonces sucedió lo que tanto anhelaba; “me senti libre". De haberlo sabido antes habría avanzado millas de reconstrucción, no me arrepiento por el contrario la serenidad que hoy me habita confirma que vivo desprogramada gracias al poseer una mente en total calma y un corazon palpitante. El secreto para desprogramarme reside en la mente, una mente silenciosa para actuar en libertad. Desprogramarme para vivir en libertad no es algo sencillito por el contrario exige altísimo respeto hacia mí y hacia los demás. Cultivar la libertad para experimentar una vida simple, sencilla y vibrante es un gozo que me mantiene ideando, creando y haciendo. Si al despertar mi mente me bloquea con pereza, rezagos, negaciones o fastidio entran en acción “reacciones reparadoras” para liberarla de injerencias contaminantes, reacciona la serenidad para calmarme. Despejarme, activarme y moverme sucede en cuestión de segundos, activo cerebro y corazón para iniciar el día creando, generando e ideando motivadores que me mantienen engolosinada porque pruebo y compruebo mis capacidades sea para escribir, diseñar, editar, leer o investigar. Más tarde emprendo tareas hogareñas, tareas que se han traducido en excelentes activadores de concentración porque me centro en la operación doméstica y alejo el ego de cuanto reclamo exija por tonterías. Mas tarde me encamino al negocio “ROCONI”, emprendimiento de mi hijo. Cuando se inicio el negocio me costaba, cansaba y hasta fastidiaba ir a trabajar porque siendo un emprendimiento de mi hijo me sentía extraña. Fue Iván quien me llevo de la mano para ser parte de su cometido, poderosa hazaña lograda a ciegas, entrega, voluntad. Pase de una actitud de negación a una satisfactoria aceptación tanto que hoy es mi “Inspiración”. Trato las hierbas con delicadeza, las compro cual experta de ellas, me vuelvo loquita cuando las tengo entre mis manos, las proceso pacientemente para su venta, diseño sus empaques inspirada en sus beneficios, es como trasladarme a mi origen, es como revivir aventuras increíbles conectándome con lo invisible. Cuando trabajo para “ROCONI” miro distinto, capturo micro instantes de reflexión, se tiene en la palma de las manos lo real e irreal, se siente el ritmo de la vida polarizante, el flujo económico es avasallante y si uno se descuida un instante se pierde el equilibrio mental, emocional y hasta corporal. Una nueva faceta laboral he logrado; "saberme llevar con mi hijo"
Desprogramarme es como ir al cine de la vida donde soy la creadora, receptora y espectadora de cada decisión tomada con plena conciencia. Resulta fácil decir “Plena Conciencia” pero es descomunal lograrlo, la responsabilidad de lo que escribo avala la conciencia y enorgullece mi corazón porque logro trasparentar con letras lo que habita en la fortaleza que ha erigido Consuelo. Tiempo atrás vivía como levitando al ritmo que me marcara el día a día, sin dirección, corriendo como loquita, ahora vivo desprogramada mirando sucesos, siendo espectadora, alejandome de lo terrenal. Estar consciente, es estar desprogramada, uno se da cuenta, es como tomar el timón de cada latido del corazón al sentir, pensar, hablar o actuar. Se detiene el tiempo, el piso que se pisa se consolida, el aire que se respira es puro, se vibra maravillosamente, se mira nítidamente y hasta se goza la vida que elegi vivir.

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