Ofrenda a mis muertos

La vida nunca puede ser tan honda como la muerte, porque la vida se extiende durante setenta, ochenta o más años. La muerte se da en un solo instante... y es  tan intensa, tan profunda, que quienes la hemos tocado sabemos de lo que hablamos; la vida nunca puede ser tan inten­sa como la muerte. La muerte en cuestión de segundos nos muestra la culminación, no el final. La culmi­nación de la cumbre misma.

Los inciensos, las veladoras, las ollas y el hermoso aroma a cempaxúchitl me recuerdan que llego el momento de desplegar la ofrenda a mis muertos. 
Una ofrenda que nace del corazón vestida de textos impregnados de vida. 
Una ofrenda que late ante cada letra que va dando forma a los recuerdos de dos hermosas almas que habitan a esta mortal mujer. 






















Heredaron a mi corazón hermosos dones de amor y pasión. Y  convencida estoy que me han elegido para vibrar con ellos….es como si su esencia renaciera nuevamente en cada paso que doy por la vida. Quizá sea locura, tal vez enfermedad o hasta dependencia….. en este instante no deseo averiguarlo… solo sé que vienen de visita y retornaran a la cumbre misma.


Las proezas de la vida suelen ser titánicas, no es una cuestión de querer, desear o luchar. Es una cuestión que va más allá de todo poder humano. Y este hermoso hombre se aventuró en grandes acertijos de la vida. Acertijos entramados que lo encumbraron a la dicha de Dios.


Estuve ahí mirándola hasta que exhalo el último aliento de vida. Estuve ahí observando su última mirada; lánguida, cansada y en brazos de una de sus hijas partió.  Adolorida y con profunda  tristeza en el pecho, solo abrí la ventana  en el instante de su deceso. Sabia que su alma volaría al fin, cual ave que parte libre y lista para renacer en los brazos de Dios.





















La vida es tan hermosa que siempre confabula para renacer con alegría y dicha. Hoy celebramos a nuestros muertos, hoy  todo es dicha. Todo se torna mágico y misterioso.  Y aun cuando partieron dejando almas estrujadas... la vida nos dicta que son dichosos en su culminación...


Mi pasión siempre han sido las ofrendas….la muerte me ha dictado que no es como la pintan….la muerte es la gloria, la muerte es la luz.  Y bajo esa luz resplandece mi corazon
 hasta el día que me reúna con ellos...qepd

Comentarios

  1. Hola Chelo, mi comentario es sencillo solo conocer y reconocer tu sentir y unirlo al sentir de cada uno de nosotros por los que vimos partir.
    Saludos, y un abrazo desde Merida Yuc.
    Tu compañera de generacion del BINE:
    Ely Ortiz Lagunes

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    Respuestas
    1. Hola Ely, pero porsupuesto que te recuerdo....como olvidar nuestros dias de estudiantes y aunque eras de las primeras filas, jejeje, te recuerdo con afecto. Un abrazo y que gusto saber de ti y gracias por el comentario....

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