Señito de la casa
Señito de la Casa es el título más hermoso y loable que elegí para definirme tanto interna como externamente. Si de algo estoy convencida es de ser una Señito serena, en paz, milagrosamente sabia e iluminada. Cuando de pedir, comprar, sugerir o agradecer a otra mujer se trata evoco la palabra “Señito” efecto de un profundo respeto hacia el género, como también me evoco cuando todo marcha sobre ruedas, cuando de ir cerrando ciclos existenciales es el cometido pero sobre todo cuando de contribuir con el padre Dios se trata, no quiero pedir, intento no ser una carga. Lo hago con tal reverencia, respeto y agradecimiento que la palabra por si misma emana chispas de pureza. Cuando me dije; “Señito porque se maltrata tanto” me ame. Me defino “Señito de la Casa” porque justo es mi sentir de respeto y agradecimiento hacia todo mi contexto espiritual, sensación que me conecta cosmicamente. Increíbles hazañas encumbro desde el amanecer hasta el anochecer, lo se porque soy conciente de la vida. ¡Bien Señito, Bien! Reverencio uno a uno de mis actos por concebirme la señito de la casa situación que repelía tiempo atrás cuando la inconsciencia me tenía sumida entre muros y blindajes emocionales afortunadamente encendi la luz de la sabiduria para dar saltos dimensionales. Uno afirma dar saltos dimensionales cuando se coloca fuera de la caja existencial entonces se mira, se siente y se actua distinto es como descorrer el velo de la sanación para dejar de hacer dramas. Toda espiritualidad barre con la negatividad oculta, encostrada u olvidada en el pozo de la inconsciencia. Señito, palabra que alude a lo doméstico, apunta al hogar a ese gran sistema que le hemos llamado familia. Desconozco cuando empecé a usar dicha palabra más conozco la grandeza de quien se atreve a formar un hogar, gestionar una crianza, manejar las finanzas hogareñas ser la Psicóloga de Cabecera o la Doctora que sale despavorida ante cualquier imprevisto, emergencia, enfermedad o peligro dispuesta a encontrar el remedio perfecto para las almas que uno ama. Psicóloga de cabecera porque no es una situación de dar consejos o alentar a un alma es una real metacomunicación para detectatar lo que aqueja al espíritu que uno ama. La vida hogareña es una gestión de múltiples vertientes que solo una "Señito" sabe cómo encauzar, vivir freternalmente y expandir el orden moral, espiritual y material al interior de las paredes que resguardan un hogar. Jamás he dudado de la Sabiduría de un Padre o una Madre y aunque solo experimente la guía materna de ella cincele fuerza, entrega y corazón. Experimente lo hermoso, anhelante, deseable, desagradable, impredecible, agobiante y hasta erróneo de todo aprendi con ella. Sentimientos que se enraizaron en mi al grado de ser capaz de transmutarlos para reverenciarlos. Divino espíritu que llego a esta tierra a experimentar y descubrir de que está hecho que virtudes lo abanderan y como aprender a vivir entre polaridades. Materia, disciplina, orden y respeto pilares que palpitan, vibran y se unen bajo un mismo techo para cumplir cometidos de vida. Materia. Uno se pierde entre el vasto campo de responsabilidades materiales que se deben ejecutar sin excusa ni pretexto en un hogar quizá para otras almas sean trivialidades para esta mujer son responsabilidades a cumplir. Al paso de los años me torne mas conciente del aspecto material de un sistema hogareño; limpieza, alimentación, salud y bienestar subsistemas que definitivamente activo rutinariamente cual maquinaria imparable. Actos que dan origen a infinidad de oportunidades como el ser disciplinada, mantener el orden, la estabilidad y la cohesión familiar. Vivir sincronizadamente con las almas que amo me exige conciencia para mirar la realidad de mi situación familiar; ¿obstruyo el engranaje familiar? ¿controlo? ¿desajusto? o me sumo al ritmo vibratorio de tres almas, solo puede constatarlo los hechos. Cuando el ritmo hogareño se instaura bajo el respeto mutuo lo material se equilibra, lo espiritual se eleva, la armonia germina, la disciplina brota, el orden augura abundancia entoces sucede lo que tanto se anhela; vivir como Dios manda. Experimentar una vida hogareña es aprovechar un cumulo de oportunidades y lo hago tan bien que me maravillan los efectos que se multiplican en los corazones que amo. Cada acto que ejecuto en casa expande mis capacidades porque desarrollo; percepción para ser cautelosa, atención para no obstaculizar el ritmo de vida, intuición para saber cuando callar, serenidad para irrigar confianza y no abrumar el hogar. El arte de equilibrar los humores, ser productiva, agregar pizcas de templanza y cordialidad son virtudes conquistadas por esta Señito y si fracturo alguna de ellas se reconocer mis fallas. Reconocer y reparar fallas hogareñas nos fortalece espiritualmente tanto que he llegado a decir; ahora se lo que es amar. En el ambiente hogareño se respira confianza, afecto y amor incondicional acaso no vale la pena ser la “Señito de la Casa”.

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