7 de junio de 2018

Creo en mí!


Creer en mí, es la situación que más tiempo me ha llevado en recuperar, resulta más avasallante lo que dicen allá afuera, que lo que dice uno aquí adentro. En el pasado mi gran error fue creer lo que se dice afuera, afortunadamente estoy en otro contexto, hoy creo en lo que hago, en lo que soy. El conflicto interno por el que debí atravesar cantidad de veces me dejo como ardilla girando sobre la misma rueda por caer en creencias de otros. Aludiré a una cotidiana que refiere al creer en mí; ayer estuve a punto de caer en la periferia, estuve a punto de arrumbar el trabajo, me sentía desliñada y desganada más saque fuerzas por atravesar toda negatividad que me poseía, llego la noche y había concluido todos mis pendientes, me había rescatado de la pesadumbre maravillosa experiencia que engrandeció mis actos. A eso se debe el que hoy este escribiendo una trivialidad que para mí es un tesoro porque por mínimo que sea lo que haga, lo hago espiritual, mental y corporalmente exenta de bajas vibraciones y eso es gracias a que creo en mí, creo en lo que hago por mínima que sea la acción. Practicas que le han dado a mi piel una oxigenación, a mi corazón credibilidad y a mi afortunado cerebro una grandiosa capacidad de expandirlo, ahí es donde se encuentra el poder, el poder de vibrar en altas frecuencias, poder que se va expandiendo a medida que voy recuperando la credibilidad en mí. Una cotidiana de Consuelo tiene que ver con lo que hago en la vida diaria, tiene que ver con el cerebro, la imaginación y la creatividad. Repito cantidad de veces estos aspectos, mas no me arrepiento porque justo el repetirlos me lleva a congraciarme con ellos, a sentir y ejecutar lo que demandan, de hecho el solo escribir me requiere; cerebro para pensar lo que voy a plasmar con letras, imaginación para delinear lo que es creer en mí, creatividad para no permitir que las letras salgan incoherentes o faltas de energía. Ser creativa me demanda energía porque el solo pensar; lo que es creer en mí, es como echarme una zambullida a mis profundidades para sentir y traer al exterior lo que ahí habita, es como dejar entrever una lucida imagen agraciada porque es capaz de sentarse a construir de la nada para echar al vuelo las vibraciones que habitan dentro de mí. Caray es increíble lo que puedo hacer con la dosis justa para activar mis acciones eso para mí es creer, creer en lo que hago me potencia día a día así que porque no repetir la experiencia de ayer.

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