20 de octubre de 2016

Realmente es agotador

Realmente es agotador, agotador hasta la médula ser perfeccionista y odiaría ser así, me amo tal cual soy un “desastre” sobre todo cuando he transmitido un tema referido a ello por mi canal. El solo hecho de prepararlo y compartirlo me llevo a centrarme en lo exterior, en cuidar detalle a detalle su elaboración, ser más exacta en lo que digo, pero la realidad es que aún me falta mucho para ser perfecta y aun cuando lo llegará a lograr siempre existirían motas de insatisfacción dictándome lo que está mal y eso es agotador, desgastante para el alma y el espíritu, eso sencillamente fulmina la esencia humana desde mi punto de vista. Cuando descubrí que para nada soy perfeccionista realmente me ame y no es una cuestión de ego, hablo del amarme, es una cuestión de descubrimiento, del como soy. Descubrir que no soy perfeccionista no me agrada, mucho menos me quedo postrada mirando mis desastres para nada, por el contrario me adentro a aprender a mejorar mis debilidades sean cuales sean valiéndome del aprendizaje o de la experiencia. Me encanta ser autodidacta, me desagrada quedarme en las zonas de confort y en tanto más experimente, más me apasiona y por supuesto que no para llegar a tocar la perfección no, para sentir lo que es capaz de hacer cerebro y corazón por el simple hecho de disfrutarlo mas no de obligar. Desde mi punto de vista la perfección no existe, existe la obsesión, la ansiedad, la premura por ello huyo de tales enfermedades. Ha sido la ecuanimidad y la edad quienes me han llevado a una toma de conciencia de mis debilidades situación que me atrae poderosamente para fortalecerlas lo cual dista mucho del querer ser perfeccionista. Amo ser así tal cual soy.
No cabe duda que mis orígenes provienen de la imperfección y realmente lo amo, amo el hecho de haber  tenido tan maravillosa libertad del dejarme ser en casa pues por destino ya me pertenecía.  El hecho de haber nacido entre tantos hermanos y hermanas siendo una de las ultimas poco se fijaban que existía o de haber sido mi madre una mujer instruida seguramente me exigiría a mas no poder pero el hecho de no saber leer, ni escribir, lo cual no fue grato vivirlo pues mire muy de cerca su desesperación ante tal limitante, tuve que aprender sola, situación que me mantuvo alejada del perfeccionismo y lo celebro en especial al concluir mi transmisión. Quede agotada al intentar hacerlo bien, esforzarme al máximo para no trastrabillar pero juro que jamás lo volveré hacer, mejor lo haré una y otra vez y analizaré todo aquel detalle que requiera pulirse hasta lograr hacerlo bien, no excelente porque la experiencia me dicta que eso es falsedad y la falsedad es algo que no tolera el alma mucho menos el corazón.  
Ha sido una tremenda experiencia que atesoraré de por vida, así como aquel día en que me atreví hacer vídeos saliendo nefastos al primer intento, pero el solo hecho de hacerlos una y otra vez hasta el día de hoy miro como el arte y la innovación van mejorándolos y mis capacidades expandiéndose, quizá aun requiera de mas habilidad y recursos sobre todo en producción pero es con lo que cuento, lo cual no me limita para transformarlos en un bien hacia otros.  De igual manera sucederá con mis transmisiones, aquellas que un día inicie como parte del aprendizaje por ahora me encuentro en el arte del saber hablar, producir y compartir un bien. El solo hecho de contactar con quien no miro, pero siento detrás de la pantalla me lleva a tocar otra poderosa virtud; compartir el conocimiento y la experiencia de vida. Como lo dije hace muchos años; llegaré a tocar el mundo, hoy lo vuelvo a ratificar; llegaré a tocar el mundo pero no con el afán de trascender no, con el afán de sentir y descubrir la esencia del dar por dar sin interés alguno.

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