21 de julio de 2016

Comulgar con él!

Comulgar son sagrados instantes que solo el corazón comprende y que ahora me dispongo a perpetuarlos mediante las letras. Sentada al computador envuelta por la bendita aura que me rodea me dispongo a narrar la vibración mágica de lo que es comulgar con él.
Comulgar es como contactar con vibraciones que surgen de repente, es como sorprenderme en cuestión de segundos bajo mágicas apariciones, es un contacto efímero y a la vez eterno porque se queda prendado de mí Ser. Parecieran instantes vividos, conocidos e increíblemente familiares que de pronto salen a mi encuentro. Instantes que me dejan imborrables efectos, al escribirlo me conmueve tan celestial revelación.
Años atrás ya lo empezaba a sentir pero era tal el extravió que no me centraba para recibirlo, sentirlo y sobre todo tomar conciencia de tan magníficos instantes. Por aquel entonces aunque me causaba sorpresa dejaba pasar el suceso, hoy en día no es así, hoy en día ante cada revelación sagradamente me postro ante su divinidad y uno mi alma a la de él, hecho que sucede gracias a la sensibilidad de mis sentidos. Día a día cobro más conciencia de lo que me habita, desintoxico más el alma, centro espíritu y energía en el cuerpo situaciones que me llevan sentirlo y descubrir que camina conmigo por doquier y se hace evidente por alguna circunstancia que aun desconozco pero intuyo que se revela para dejarme mensajes como el de ahora; “escribir para él”. Me tiene conmovida tal suceso… al solo hecho de escribirle mi cerebro entra en franca armonía con el corazón y aunque la mente aún se enfrasca en negatividades pues sencillamente el corazón se ilumina para desvanecerlos, para acercarme con total lucidez a tales revelaciones. He hablado de estas revelaciones, pero no he dicho como surgen; surgen de la nada, como de otra dimensión es como si se abriera un portal etéreo y de pronto está ahí, frente a mí, ha habido instantes en que me quedo prendada o lo descubro a lo lejos imantado sin movimiento alguno observándome y en otras pasa cual ráfaga sobre mi cabeza. He viajado con él, son como viajes celestiales donde uno se pierde en la obscuridad, en la nada y al despertar es tal la serenidad que me impregna que simplemente sé que estuve con él, en que momento, no lo sé pero el aura que deja en mi es imborrable.

Cuando la mente dejo de parlotear, el cerebro tomo vida propia, la inteligencia se volvió más sutil y mis emociones se centraron en el corazón fue cuando inicie esta comunión, comunión que recién empiezo a saborear. Estoy lista para continuar con tan celestial camino, se cómo hacerlo descubrí que el secreto reside en la disciplina religiosa, pero no la religión de las iglesias, la religión de saber comulgar con todo mi Ser. Se presentaran infinidad de obstáculos y ese será el trabajo a realizar; saltarlos, librarlos, detenerme o simplemente rodearlos para no contaminar mente, cuerpo y alma. Para eso he retornado a esta tierra para adquirir la maestría de ser humana, de ser un mejor espíritu anclado en esta alma. Ya comulgo con él lo ha demostrado el latir de mi corazón, estoy lista para dar el salto celestial. 

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