14 de marzo de 2015

La diferencia

¿Cuál es entonces la diferencia entre tú y Jesús? La diferencia no es del ser; la diferencia solo está en tu conocimiento, en tu reconocimiento, en tu percepción. Jesús sabe que es el hijo de Dios, pero tú aún no lo has reconocido. Ahí está la diferencia. Puedes hacerlo en cualquier momento, y en ese mismo acto de reconocimiento, sucede la transformación, lo que Jesús llama METANOIA. Solo es un asunto de reconocimiento
Tú eres inconsciente de tu realidad, él es consciente —pero no existe ninguna diferencia entre un ser y otro. Tú eres tan rico como él; pero él lo sabe y tú no. Y como tú no lo sabes, sigues siendo pobre, pero no porque lo seas. ¡No eres pobre! ¿Cómo podrías serlo si Dios está vertiéndose sobre ti en cada momento? Cuando palpita en tu corazón, circulando por tu sangre y fluyendo por tu consciencia, ¿cómo vas a ser pobre? No eres mendigo; todo el mundo es un emperador, pero no se dan cuenta de ese hecho. No miras hacia tu interior, allí donde Dios se pone en contacto contigo. No miras hacia tu origen.

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