3 de enero de 2015

Propósitos 2015

Esto es lo que escucho cuando de escribir se trata, oda a la alegría, es el tipo de música que activa mi cerebro y alegra este corazón. Cuando encontré el dispositivo ideal para motivar  mi cerebro, todo aquello que me dispongo a crear brota instantáneamente. Desde el instante que alerto mi cerebro para crear, la música va orquestando todo aquello que este cincelando, pincelando, dibujando o escribiendo. Ahora las letras armónicamente se van acompasando para integrar lo que será mi lienzo dos mil quince. Mis propósitos de este dos mil quince nada tienen de extraordinario, más bien diría que son de lo más ordinario y cotidiano. De la cotidianeidad retome el término “propósitos” que por cierto no he sido partidaria de ella, mucho menos de prometerme o fincarme propósitos, aunque me lea incoherente. Retomo el término; propósito, muy a propósito, para derrumbar de este cerebro tan antiguo paradigma que he venido escuchado cada inicio de año. Reto a mi cerebro a retomar tan trillada palabra para ser capaz de crear por el mismo, por su avasallante poder colocado en esta cabecita. Y para darle un confort de seguridad a este cerebro, sustituiré la palabra propósito por el término “enfoque”.Término que me apasiona, atrapa a mi cerebro y de inmediato tintinea de alegría pues sabe el camino, se llena de energía y confianza. Mi enfoque es tan trivial que lo encuentro en cada respiro que doy y  lo llamo; Ser,  consiente estoy que he aludido tal termino infinidad de veces y no me canso, ni me arrepiento de repetirlo; Ser.. tantas veces como sea necesario en tanto continúe desprogramando tan valioso cerebro. Requiero de valentía y trabajo para continuar haciendo limpieza a tan divino Ser que me fue otorgado sea bueno o sea malo, es la razón del porque abordar la palabra Ser, es la simpleza alojada en este cuerpo por décadas y no me había percatado de ella, mucho menos tenía claridad de quien era y el camino que recorría. Estar enfocada en el, es estar alerta para detectar cuanta basura, minusvalía, prepotencia, ira o ansiedad habiten en este cuerpo o dicho en otros términos: cuanta enfermedad emocional asole este Ser y para ello he de trabajar intensamente, he de ser valiente para descubrirlos. Sé cómo trabajar conmigo y cuando aludo la palabra trabajar nada tiene que ver con lo material o la obtención de bienes no, tiene que ver con el tremendo esfuerzo emocional que he de hacer para generar cambios internos. Tengo plena conciencia de lo negro que me habita, me mantengo alerta y  ocupada para irlos desenmascarando, para mirarme sin ocultamiento alguno. Sumados a estos pilares valentía y trabajo,  adheriré dos pilares  más; humildad y compasión para conmigo. Cuatro poderosos andamiajes que he venido integrando desde el día que tome conciencia de mí. Cuatro significativos pilares que integran el cubo de mi vida, ese es mi enfoque, es mi simpleza. Simplezas que requieren de un titánico trabajo emocional, en eso me mantengo ocupada desde el día que inicie mi propio rescate. Andamiajes que si en este instante me atreviera a describirlos sería una farsante, conozco su esencia, se el camino a seguir para respirarlos y transpirarlos dos de ellos ya me habitan; trabajo y valentía voy por dos más y por ningún motivo ahondare en ellos  sería como mancillarlos. Me mantengo ocupada y enfocada en tan divinos obsequios que la existencia me otorgo; valentía, trabajo, humildad y compasión y el título de este lienzo solo fue la intención que me llevo a enfocar mis sagrados cambios que experimento día a día.  

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